Toda
la filosofía de Nietzsche está revestida de
una pasión poética que no pierde nunca su fuerza
originaria, a pesar de la lógica evolución a
que está sometida toda obra intelectual. Distingo:
Nietzsche, entonces, no es el genio que se perfile como un
creador de sistemas conceptuales a la manera de un Kant, de
un Hegel.
Por supuesto, es el filósofo de las grandes intuiciones.
De Hecho, tal aseveración queda ya en evidencia en
su primer escrito que aquí analizaremos. Pues bien,
"El Nacimiento de la Tragedia", es un libro a través
del cual esboza por primera vez el germen de sus dos grandes
temas: el "Superhombre" y el "Eterno Retorno";
conceptos que con posterioridad se constituirán en
los cimientos de su pensar.
Cuando hablamos de las posibles corrientes de pensamiento
que han podido influir en sus ideas, debemos considerar ciertos
nombres que forman parte del acervo cultural de Nietzsche.
Los maestros de su juventud son sin duda Schiller y Hólderlin.
Evidente es, ellos aportaron lo que después se conoce
como la teoría Nietzscheana del instinto. También,
en su última etapa, en la época de los aforismos
propiamente tales, recoge las influencias del idealismo de
Emerson, quien a su vez tuvo influjo de Platón y Swedenborg.
Consignemos que Nietzsche es un enigma para sí mismo.
Es decir, la complejidad de su espíritu es el elemento
que va configurando la potencialidad de su yo interno; al
parecer, tan sólo comparable con el yoismo de Goethe.
Por esta poderosa razón, es que el alma de Nietzsche
(su yo interno) posee la gran virtud de nutrirse en las grandes
reflexiones intelectuales, sin perder su propia conciencia
de ser.
Desde sus textos prístinos, Nietzsche presiente que
su arcano como pensador, tendrá su vigor y fundamento
en el desarrollo que pueda imprimirle a su visión sobre
el "Eterno Retorno". Empero, antes debe tratar de
crear un hombre capaz de transmitir este nuevo ideal a la
humanidad; esta naciente verdad que suprime las nociones del
bien y del mal. Por ende, Nietzsche recoge de Goethe el término
de "Superhombre" (Ubermensch) y, con esto pretende
enunciar una original premisa filosófica. Cabe consignar
que, el concepto de "Superhombre" que introduce
Goethe en el "Fausto" es el precursor del "Superhombre"
que se manifiesta en el "Zaratustra" de Nietzsche.
No obstante, debemos distinguir que el "Superhombre"
Nietzscheano difiere del "Superhombre" comunista
de Marx, el progresista de Concordet y el positivista de Comte.
En los demás, tiende a ser como un guía intelectual,
que busca descifrar el camino correcto para el hombre y su
historia. En cambio, en Nietzsche, este arquetipo profético
no pretende el equilibrio del mundo. En efecto, con la revelación
del "Eterno Retorno", ya no cabe la posibilidad
de darle un sentido al sino de la humanidad.
En consecuencia, el prototipo que Nietzsche empieza a bosquejar
en "El Nacimiento de la Tragedia", es el "Superhombre
Dionisíaco" ( hombre trágico), que tiene
su génesis en el flujo y reflujo de Heráclito.
Cabe señalar, la doctrina que Nietzsche quiere legarnos
con la temática del "Zaratustra", está
lejos de constituirse (conforme es el objetivo del autor)
en un proyecto de sociedad perfecta, como pretendieron hacerlo
Tomas Moro con su "Utopía", Hobbes con su
"Leviatan" y Hegel con su "Filosofía
de la Historia".
Con todo, Nietzsche se convierte en el primer inmoralista
(nihilista), puesto que con la teórica del "Eterno
Retorno", toda moral del hombre queda supeditada a la
inocencia del devenir. Por otra parte, debemos agregar que
el nihilismo se genera de una convicción intelectual,
que es Dostoyewski a quien se considera como el primer nihilista
moderno; sin embargo, a diferencia de Nietzsche, los personajes
del escritor ruso carecen del conocimiento del "Eterno
Retorno".
Ahora bien, tras delinear los distintos matices que hacen
referencia a la cuestión del "Superhombre"
y sus posibles interpretaciones en el ámbito del raciocinio,
podemos dilucidar la intención dialéctica que
Nietzsche pretende desarrollar en "El Nacimiento de la
Tragedia".
¿Cual es su cosmovisión del arte griego? ¿Con
qué prisma analiza esta problemática trascendental?
Resulta evidente, que más que un análisis erudito,
Nietzsche nos ofrece una exégesis onírica y
metafísica de la cultura griega. Por consiguiente,
su percepción vital emerge de una deducción
cercana a lo mítico: " El hombre filosófico
tiene incluso el presentimiento de que también por
debajo de esta realidad en que nosotros vivimos y somos yace
oculta una realidad del todo distinta".
La tesis de este libro se enmarca dentro de estos parámetros:
"Ver la ciencia con la óptica del artista, y el
arte, con la de la vida". Es más, el substrato
del saber se revela como el: "conocimiento del genio
dionisíaco-apolíneo y su obra de arte, o al
menos a la comprensión llena de presentimientos del
misterio de esa unidad". En suma, quién accede
a estos límites cognoscitivos percibe que: "Sólo
como fenómeno estético está justificada
la existencia del mundo".
Hay pues, en el universo griego, todo un misterio a desentrañar.
Según Nietzsche, es la incógnita sobre la existencia
lo que nos lleva a impregnarnos de la imagen del dolor. Por
tanto, surge como imperativo, penetrar en las honduras de
lo "Uno Primordial", para así poder descifrar
su relación con los dionisíaco-apolíneo,
y constatar, si es lo inabarcable de este problema la causa
del trágico sino del arte griego.
Nietzsche discurre la forma de aprehender tales interrogantes,
mediante la conciencia intelectiva del "Superhombre"
que él pregona, y en quien, yacen las facultades para
develar estos símbolos místicos.
Comienza por definir lo "Uno primordial" (Principium
Individuations), como el dios artístico en: "cuanto
es la visión eternamente cambiante, eternamente nueva
del ser más sufriente, más antitético,
más contradictorio, que únicamente en la apariencia
sabe redimirse". Asimismo, esta concreción en
el mundo de la materia asume los rostros de "Apolo":
la divinidad de la luz, cuyo poder permite alcanzar la purificación
en lo intangible. Y Dionisio: voz de la voluntad y dolor,
que conduce: " hacia las madres del ser, hacia el núcleo
más íntimo de las cosas" (Nietzsche).
Entretanto Nietzsche cavila: "¿Qué efecto
estético surge cuando aquellos dos poderes artísticos,
de suyo separados, de lo apolíneo y de lo dionisíaco,
entran juntos en actividad? ¿Qué relación
mantiene la música con la imagen y con el concepto?".
Luego, transcribe como respuesta, una abstracción de
Schopenhauer vertida en el manuscrito "El Mundo como
Voluntad y Representación". Alude así:
"Los conceptos son los universalia post rem (universales
posteriores a la cosa), la música expresa, en cambio,
los universalia ante rem (universales anteriores a la cosa),
y la realidad, los universalia in re (universales en la cosa)".
Y Nietzsche concluye que: " A consecuencia de todo esto
podemos consolidar que el mundo aparencial, o naturaleza,
y la música, son dos expresiones distintas de la misma
cosa, la cual es por ello única".
Por añadidura, se puede concluir que, concepto e imagen
corresponden a lo apolíneo y música a lo dionisíaco.
Indiscutiblemente Nietzsche ve en Sócrates el gestor
de la decadencia de la cultura griega. Para él: "en
Sócrates, el instinto se convierte en crítico,
la conciencia en un creador". Y: "el pensamiento
filosófico al crecer, se sobrepone al arte y obliga
a éste a aferrarse estrechamente al tronco de la dialéctica".
Nietzsche apunta: "Sócrates es el padre de la
ciencia pura; él es el aniquilador del drama musical,
que había concentrado en sí los rayos de todo
el arte antiguo".
Al menos, para nietzsche esto implica que toda cultura que
olvida sus mitos, pierde su potencial hacedor; por tanto,
se hace necesario recurrir a la sabiduría de su propio
"Superhombre", para vivificar los orígenes
del orbe griego.
Con "El Nacimiento de la Tragedia" (redactado entre
los 24 y 26 años de edad), Nietzsche comienza a irrumpir
en el pensamiento filosófico alemán; pero también
es despojado de su cátedra de filosofía. A saber,
su libro es ponderado dentro del ámbito universitario
como el : "sueño de un embriagado, o embriaguez
de un soñador"